Quién es Lidia

Vaya, ¡muchas gracias por interesarte!

La palabra que mejor me define es “lingüista”. Todo lo que me interesa suele estar ligado, de una forma u otra, al mundo de las palabras.

Foto de Lidia en su oficina

 

Desde el punto de vista académico, soy licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada y estoy especializada en interpretación de conferencias, además de tener el nombramiento de traductora e intérprete jurada del Ministerio de Asuntos Exteriores. Mis principales lenguas de trabajo son el inglés, el ruso y el francés. Además, pertenezco a la Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes Judiciales y Jurados (APTIJ). 

Profesionalmente llevo ocho años compaginando mi actividad como traductora con puestos en distintos ámbitos (docencia, gestión de proveedores, comercio exterior), pero en la actualidad me dedico exclusivamente a mi trabajo autónomo en torno a los servicios lingüísticos. Como no hay que dejar de formarse, sigo especializándome en interpretación judicial y corrección de estilo a través de cursos y congresos.

Pero las letras no se detienen ahí. Soy una gran aficionada a la literatura, también de forma activa. ¡Espero poder anunciar muy pronto la publicación de mi novela!

Además de escribir, dedico mi tiempo libre a la práctica de meditación y yoga (tengo el diploma de instructora), a tocar la guitarra y a disfrutar de la naturaleza.

Red de colaboradores

Durante los años de trayectoria académica y profesional, hemos ido añadiendo contactos a nuestro círculo de confianza. Esto nos permite gestionar proyectos lingüísticos en cualquiera de las combinaciones de idiomas más habituales, así como asumir encargos de grandes dimensiones sin comprometer la calidad de los resultados.

Responsabilidad social

Una de nuestras mayores preocupaciones, tanto a nivel personal como profesional, es la huella que dejamos en nuestro paso por el planeta. Por esta razón, llevamos años incorporando ajustes que ayuden a reducir el gasto de papel y desterrar el plástico de la oficina. Para las traducciones que deben entregarse en mano siempre usamos, si el encargo lo permite, folios y sobres reciclados. Apostamos por las formas de interpretación remota (telefónica, videollamada) para evitar desplazamientos innecesarios y optimizamos el gasto energético al trabajar desde casa.

Equipo

Aunque el trabajo del traductor es solitario, hay sitio en la oficina para Jota y Hache, que también provienen del mundo de las letras.